Publicado: 24 de Agosto de 2017

De las ruedas se puede reciclar sus principales materiales que se separan triturando la rueda: el caucho (que es un 65% del neumático), que tiene multitud de aplicaciones; el acero (25%), que se recupera en su totalidad y reutiliza para cualquier objeto fabricado con este metal, desde un cuchillo a ruedas nuevas; y los textiles, que suelen acabar como combustible para generar energía, según explica Bermejo, de Signus.

El caucho es, en definitiva, el qué más aplicaciones tiene. “La principal es como relleno del césped artificial. Se consigue que sea flexible y que vuelva a su posición después de pisarlo”, detalla Bermejo. “Y se reducen considerablemente las emisiones de CO2 porque de esta manera la goma ya está fabricada, también los costes e incluso se ahorra agua. En un campo de fútbol, hay que regarlo un poco para que ruede el balón, pero el consumo es mínimo comparado con una de hierba”, añade.

Aún más, las ruedas pueden ser la materia prima de la goma del suelo de los parques infantiles. ¿El niño se ha caído? No hay problema. “El caucho amortiguará la caída”, defiende el experto. También el pavimento de las carreteras contiene ruedas. Esta aplicación todavía tiene algunos detractores que prefieren el asfalto convencional. Bermejo cree, sin embargo, que se este uso se acabará generalizando ya que abarata costes y, por su elasticidad, se rompe menos. “Hace falta reparar y sustituir menos. Esto es una ventaja técnica y medioambiental”, apunta.

Y en un par de meses saldrán al mercado unas chanclas fabricadas a partir de neumáticos. “No imitación de ruedas, como ya hay, sino literalmente hechas de ellas, aunque nadie lo diría”, dice Bermejo. Este calzado es fruto de dos años de investigación de la industria, pero hay quienes, en casa, con un poco de imaginación hacen su propia I+D para encontrar nuevos usos. En Internet se encuentran multitud de ideas, pero la que más se repite es convertir las ruedas en macetas, pintadas de colores y rellenas de tierra, colgadas en la pared o tumbadas en el suelo. Aunque quizás, el uso más divertido y que muchos han experimentado en su niñez, es utilizarlas como columpio.